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Nuevos motores de gasolina Volkswagen con filtros de partículas

Audi, Bentley, SEAT, Škoda y Volkswagen incorporaron en junio de 2017 a sus motores de gasolina el filtros de partículas, con la finalidad de reducir los niveles de emisiones hasta en un 90 %.

La incorporación y adaptación de esta tecnología diésel hacia los motores de gasolina se puede interpretar como una necesidad de Volkswagen por mejorar la imagen de sus motores. No nos referimos a NOx, ni tampoco hablamos de CO₂, hacemos referencia a las partículas en suspensión, que es uno de esos índices que no suelen aparecer en las tablas que publicitan las marcas, pero que tiene una especial importancia en la calidad del aire que respiramos.

Todos somos coscientes de que Volkswagen arrastra un problema serio de imagen pública respecto a la limpieza de sus motores, dado el famoso escándalo de las emisiones de NOx.

Debemos recordar que los motores de inyección directa emiten unas cantidades de partículas muy elevadas. La incorporación de los filtros de partículas debe suponer una reducción de las partículas en suspensión secundarias menores de 2,5 micras (PM 2.5) de unas 2.000 veces. Las PM 2.5 son especialmente peligrosas, y sus consecuencias van de las enfermedades respiratorias, pasando por el cáncer o la lluvia ácida, entre muchas otras desgracias.

Sobre los filtros de partículas debemos tener en cuenta que no solo traerán las ventajas citadas, sino que también poseen inconvenientes. Entre ellos está el lógico aumento de costes y de probabilidad de averías, el uso de aceites específicos o el aumento de consumo cuando el FAP necesita pasar por el proceso de regeneración. Realmente merecerá la pena, si lo comparamos con la necesidad de reducir emisiones de partículas contaminantes.

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