¿Sabías que frenar con el conocido “freno motor” de la caja de cambios del coche ahorra gasolina?

Aclaramos el porqué frenar con las marchas puestas de la caja de cambios de un vehículo reduce el consumo de combustible, además de alargar la vida de los frenos y embrague.

 

Son muchos los que aún piensan que al ir conduciendo y querer frenar el mejor método es utilizar el punto muerto de la caja de cambios del vehículo y, posteriormente, usar el freno hasta finalmente detenernos en el lugar deseado. Pero lo cierto, es que esta forma de reducir la velocidad no es tan eficiente como se dice y nos hace consumir más gasolina de lo deseado.

Por el contrario, los que más saben de coches siempre han recomendado como método para frenar eficientemente el reducir la velocidad mediante el conocido como “freno motor”, que se trata de soltar el acelerador con una marcha puesta y dar pequeñas toques al freno hasta alcanzar la velocidad adecuada. Si fuera necesario podemos ir  bajando las marchas de la caja de cambios del coche progresivamente siempre que las revoluciones estén por debajo de 2000 rpm para no elevar el consumo.

En el primer caso mencionado, al frenar mediante el freno y el punto muerto de la caja de cambios, el motor del vehículo ha de bajar las revoluciones del mismo, teniendo que usar la marcha mínima, lo que supone que el motor sigue trabajando y, por tanto, sigue consumiendo combustible, aunque sea menos que en otras situaciones. Además, hay que resaltar que al usar esta técnica los frenos también han de trabajar y se acelera el desgaste de las pastillas de freno, acortando su vida debido a que el coche se desplaza por su propia inercia y los frenos sufren más para alcanzar la velocidad mínima deseada.

En el segundo caso que hemos mencionado, el recomendado por los entendidos del motor, se plantea el frenar el coche a través del “freno motor” que se basa en soltar el acelerador con marcha puesta. A través de este método de frenado conseguimos que el vehículo no consuma gasolina en dicha acción. Esto se debe a que al ir circulando en una marcha cualquiera y soltar el pedal el vehículo automáticamente deja de consumir combustible, ya que no hay aceleración. De este modo, debemos frenar mediante pequeños “toques” al pedal de freno y, si fuera necesario ir reduciendo progresivamente las marchas de la caja de cambios sin superar las 2000 revoluciones ni pisar el acelerador hasta llegar al punto de parada, así el motor del coche no realiza ningún esfuerzo para detenerse y, al mismo tiempo, alargo la vida útil de las pastillas de freno al no tener que usar el pedal de frenado bruscamente para detener el vehículo, al igual que sucede con el embrague.

Es importante tener en cuenta que, para que este método sea eficaz, hemos de soltar el pedal de aceleración con alguna marcha de la caja de cambios puesta, ya que si lo hacemos en punto muerto no servirá.

Por tanto, al usar el “freno motor” del coche evitaremos que el vehículo se acelere por su propia inercia en punto muerto y conseguiremos que comience a reducir su velocidad apoyado por pequeños frenados o en su defecto, por la reducción de las marchas de la caja de cambios en el momento adecuado. Así conseguiremos reducir el consumo de gasolina, de embrague y de las pastillas de freno, ya que evitamos pasar por el punto muerto de las marchas, donde el consumo no es nulo.

Hay que destacar que aunque el consumo que genera la reducción de velocidad por un solo cambio de marchas no es muy elevado, la suma de todas las reducciones de marchas supone un consumo notable.

 

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